13 de julio de 2011

Finanzas personales I

Muchos profesionales han escrito sobre este tema y tienen muy claro la importancia del conocimiento de las finanzas para cualquier profesional, dado que todos, de alguna manera, estamos diariamente en función del dinero, ya sea por que lo gastamos o porque lo recibimos…. O simplemente porque como dice Robert Kiyosaki “trabajamos por el dinero”.

En el mundo de las finanzas, existen tres decisiones fundamentales:  Inversión, financiación y operación.  Estas tres decisiones llevadas a las finanzas personales se podrían considerar como la compra de activos, los ingresos salariales y el endeudamiento y los gastos.   Es por esto que se hace fundamental conocer algunos aspectos sobre las finanzas no solo en el análisis de la información financiera, conocimiento de los mercados financieros y manejo de la información para la toma de decisiones, sino además en la planeación financiera de nuestras propias vidas de forma tal que algún día logremos llegar a la autonomía financiera, que es lograr que nuestros activos generen un ingreso mayor que los gastos de forma que se pueda generar valor.  En lo personal, es como suponer que no se requiera trabajar para disfrutar de un nivel de vida ideal porque tenemos una renta mayor que el gasto.



¿Cómo puedo comenzar por mi planeación financiera?

George S. Clason en su texto “El hombre más rico de Babilonia”, indica las siete leyes del dinero que son fundamentales para toda persona:

Primera ley:  Páguese a sí mismo.  Esto es el ahorro, antes de gastar, trate de destinar el 10% de sus ingresos mensuales en el ahorro

Segunda ley:  Controle sus gastos:  Realice un presupuesto para controlar sus gastos y recuerde que normalmente queremos más cosas de lo que podemos comprar, haga cuentas de lo que gasta al mes en ese pequeño egreso que realmente no necesita o no utiliza, pero deje un fondo para gastar de forma que se pueda dar un gusto de vez en cuando, lo importante es que no sea comprando deudas malas como la mayoría de compras a través de la tarjeta de crédito.

Tercera ley:  Ponga su dinero a trabajar por usted.  Esto es para aquellas personas que asumen el riesgo para invertir algunos de los recursos que les quedan con el objetivo de crear un flujo de riqueza a futuro, lo más importante es invertir en donde se conozca un poco y que nos genere una pasión.

Cuarta ley:  Protéjase contra las pérdidas:  Cuando acumulen un dinero extra, recuerde que no puede entrar la tentación de gastarlo, cada peso guardado debe tener una destinación y no puede gastarse en aquella oferta o aquel paseo que resultó, para eso también debe tener su “fondo para gastar”.

Quinta ley:  Haga de su hogar, una inversión rentable.  Recuerde que desde muchos puntos de vista es importante invertir en vivienda y si puede verla como una oportunidad de negocio, mucho más. 

Sexta ley: Planee su jubilación.  Es de gran importancia poder ahorrar dinero para la jubilación porque no solo se están acumulando recursos para el futuro, sino que además puede disfrutar de beneficios tributarios. 



Séptima ley: Incremente su potencial de ganancias.  Esto se logra con la educación, invierta más en su interior que en su exterior, forme su capital humano con conocimiento y capacidades que en el futuro tendrá mucho por recoger de rendimiento.

10 de junio de 2011

Postre de notas / Copiar, pegar, embarrarla


Internet ha sido instrumento excelente para quien averigua algo en algún momento, desde la dirección de un urólogo hasta el autor de la Suma Teológica. Millones de estudiantes se benefician de las posibilidades de Google y otros buscadores. Los de mi generación teníamos que acudir a las bibliotecas, hurgar en libros empolvados y tomar dispendiosas notas en el cuaderno. Ahora, en cambio, los estudiantes hunden un botón y tienen a su alcance, de manera inmediata, las respuestas que buscan. El problema es que algunos se pasan de vivos, o de bobos, y activan dos teclas más: copiar y pegar. Así lo hizo hace poco el ministro alemán Karl Theodor zu Guttenberg y tuvo que renunciar. Análogamente, muchas tareas escolares no son más que viles transcripciones capturadas de la red, que el alumno ni siquiera se tomó el trabajo de leer. Lo afirmo con pruebas que pongo a disposición de ustedes. Juro por lo más sagrado que lo que enseguida relataré es la pura verdad. Y advierto desde ahora que los lectores encontrarán un lenguaje algo fuerte. Pero es que ahí está la gracia. Paso a contar la historia. Cierta profesora de religión que conozco les puso a sus alumnas de doce años una tarea consistente en responder la siguiente pregunta: "¿Qué es un cisma?". En otros tiempos, habría sido preciso acudir al menos a un diccionario o una enciclopedia y pasar la definición al papel. Ahora no. Una vez planteada la pregunta en Google, tarda 0,19 segundos en aparecer la siguiente definición de Wikipedia, primera entre 582.000 resultados: "Cisma es una palabra que significa división, discordia o desavenencia entre los individuos de una misma comunidad". Esa fue la que copió, literalmente, una de las alumnas de la citada profesora. Menos de un segundo en hacer la tarea. ¡El paraíso de los vagos! Pero ocurrió que la tarea exigía algo más, pues la maestra quería que estudiaran las nociones de "cisma pasivo" y "cisma activo", así que pidió a las alumnas que definieran los términos "pasivo" y "activo", al igual que otros relacionados con el asunto, como "cisma de occidente" y "cisma de Lutero". Se ve que la niña, quizás mientras se distraía con otros aparatos electrónicos, escribió en el buscador las palabras "activo" y "pasivo". La respuesta tardó otra fracción de segundo en brillar en la pantalla, y la alumna, de manera automática, copió y pegó en la tarea lo que allí aparecía. Al día siguiente, la profesora se topó con la siguiente definición de cisma activo en los deberes de la niña: "El término activo, aplicado a una relación homosexual hace referencia a la postura empleada por la persona que penetra anal u oralmente a otro sujeto, el cual adopta la postura opuesta y es, por tanto, denominado pasivo". Ahora bien, para que no quedara duda sobre el cisma pasivo, la aventajada alumna también había copiado la correspondiente definición de la misma fuente: "El término pasivo aplicado a una relación homosexual hace referencia a la postura empleada por la persona que es penetrada anal u oralmente por otro sujeto, el cual adopta la postura opuesta y es, por tanto, denominado activo". Ante respuestas como esta, no me extraña que en el pecho de algunos profesores crezca un indignado volcán que explota con sarcástica rudeza contra el plagiador. Así lo hicieron varios maestros de escuelas públicas de Nueva York en circunstancias parecidas a la de la profe de religión. He aquí algunas de sus glosas en el cuaderno de notas: "Desde mi último informe, su hijo tocó fondo y empezó a escarbar"... "Me temo que el chico ha trabajado mucho con pegante y le está afectando el cerebro"... "Cuando su hija llegue a 50 puntos de coeficiente intelectual, vendan"... "Si el alumno fuera un poco más estúpido, habría que regarlo un par de veces por semana"... "Su hijo está privando a algún pueblo de un estupendo bobo"... "Es imposible creer que el espermatozoide que produjo a este niño venció a un millón de rivales"... Por si no lo sospechaban, yo también, como la alumna de marras, copié y pegué estas frases de internet. Pero al menos me tomé el trabajo de traducirlas.



Publicación

eltiempo.com

Sección

Otros

Fecha de publicación

11 de marzo de 2011

Autor

DANIEL SAMPER PIZANO

9 de junio de 2011

El discurso más corto del mundo

"Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire. Estas son: - Tu Trabajo,- Tu Familia,- Tu Salud,- Tus Amigos y - Tu Vida Espiritual, Y tú las mantienes todas éstas en el aire.



Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo. Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso.


Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo.....crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno.


Piénsalo !!!!!!!!!!!!

BRYAN DYSON


Lo dijo el al dejar uno de los cargos más importantes del mundo

¿Decidir es Hacer?

(Extracto del Libro impreso “SIETE MENTIRAS ANTI-EXITO...ROMPIENDO MITOS, 1ra. Ed. Mayo 2011)




Autor: Dr. Daniel Fernando Peiró

Escritor/ Mentor & Coach

Formador de Líderes Integrales

Conferencista Internacional

Consultor Argentino radicado en Costa Rica

Derechos Reservados





Usted va a notar muy interesante el significado originario de la palabra “Acción”; ésta proviene de una derivación del verbo latino “Aguere”, que significa “poner en movimiento”, que a la vez, surge del griego “Ago” y se traduce como “Conducir o Guiar”. “Ago”, a su vez es una derivación del vocablo griego “Agón”, que quiere decir “Reunión” o “Encuentro”.


¡Esto es poderoso! Una sola palabra: “Acción”, nos está regalando toda una extraordinaria concepción:

“Se trata de poner en movimiento nuestras metas y de conducirlas hacia el encuentro o la materialización con lo que se ha planeado”.

¿Sabe la cantidad de personas en el mundo que “TOMAN LA DECISIÓN”; pero NUNCA la llevan a cabo?

Cuando estaba trabajando en Israel, en mi juventud, recién llegado me preguntaban:

- Are you Latin American boy? (¿Eres un muchacho de Latinoamérica?)

Obviamente, la respuesta era afirmativa.

Y quien me preguntaba, exclamaba sonriente: - Hey!!!... Mañana… Mañana…!!!

Me estaba diciendo que los latinoamericanos, por lo general, decimos “mañana” para todo: “mañana” lo hago; para “mañana” lo tengo listo; “ahorita”; “ya casi”…

Este es un evidente ejemplo de la “fama” que tenemos en una gran parte del mundo. Ciertamente tomamos decisiones que no cumplimos o que pocas veces las llevamos a la ACCIÓN.

Yo quiero que Usted se dé cuenta qué tan difícil es para muchas personas dos cosas:

1) Tomar decisiones.

2) Llevar a cabo las decisiones tomadas.



La toma de decisiones puede definirse como la elección realizada para dar curso a determinadas acciones.

Decidir” es una palabra proveniente del verbo latino “Dedidére” que significa “separar”, “cortar”. Es una composición de “De” o “dis”, que connota “sepación” y “Caedére”, que puede traducirse como “romper”, “cortar”, “talar”.


Tomar decisiones, requiere cortar con aquellos cordones que nos atan, que no nos permiten avanzar.

Ahora bien, cuando tomamos decisiones, se supone que estamos pronto a la acción… pero no. Es como que decidimos liberarnos de las ataduras y en el momento de cortar, preferimos quedarnos detenidos en medio del camino, que avanzar rumbo al crecimiento en algún sentido.

¿Tiene idea de la cantidad de personas en el mundo que han decidido salir de una determinada situación; pero al final, terminan más hundidas que antes, por no llevar a la acción, dichas decisiones?

Le doy algunos ejemplos:

- Mujeres que son maltratadas por sus parejas, golpeadas, abusadas… y siguen en esa relación enfermiza, solo porque tienen miedo de quedarse solas.

- Trabajadores que están frustrados por no hacer aquello que aman y desean, porque tienen miedo a que no les vaya bien laboralmente con sus propios proyectos.

 Jóvenes y adultos que permanecen en antros de perdición, como la droga, el alcohol, la promiscuidad y la prostitución, porque se sienten débiles y sin otras alternativas constructivas, para caminar por senderos de paz y espiritualidad.

El problema del “tomar decisiones” es que, para que éstas se lleven a cabo, se requiere FIJAR METAS Y OBJETIVOS y desarrollar la VOLUNTAD de ponerlas en acción.


Tomar decisiones no es el fin de un proceso. Hay que dar acción a lo escogido. Ahora bien, al llevar las decisiones a la acción, Usted debe fijar su atención en la mayoría de los factores o aspectos de su implementación, a los fines que estas acciones sean efectivas, ya que en muchos casos, surgen situaciones no previstas. Es importante que Usted tenga la determinación sobre todo lo que emprenda, para que funcione lo mejor posible para su beneficio y el de su entorno.

Es válido que considere el aprendizaje que le brindan los errores, porque el hecho de llevar a cabo las decisiones, implica recoger experiencias en el proceso. Usted y todos estamos inmersos en una rueda en movimiento llamada “vida” y, en esta rueda, las decisiones se toman día a día.

Apenas se despierta en el día, toma la decisión, consciente o no, de cómo desea que sea su jornada. Toma decisiones para la ropa que se va a poner. Decide si desayunará café o no. Toma decisiones si irá a trabajar o se quedará en casa…

Usted debe ser muy consciente de las decisiones que va a llevar a la acción; porque todos hemos experimentado, alguna vez, el tomar decisiones que nos ha costado caro; o bien no tomamos las decisiones que queremos.

Entre las recomendaciones para llevar a la acción sus decisiones, les menciono las siguientes:

- No deje para mañana, lo que puede hacer hoy.

- Atrévase a experimentar nuevos retos en su vida.

- Sea sordo, haga lo que su corazón le pide hacer. Muchas veces las personas que tiene a su lado, son quienes lo desaniman a realizar sus metas y objetivos... Y le pueden “convencer”.

- Crea en que Usted puede lograrlo.

- No se distraiga con excusas.

- Alíese con personas que pueden ayudarlo a darle curso a sus decisiones.

- Procure dar un poco más de lo “ordinario”… es decir, avance una “milla extra”.

- Haga de la Excelencia un hábito de vida.



Formúlese las siguientes preguntas:

- ¿Cuáles son aquellas decisiones que no he llevado a la acción en mi vida?

- ¿Qué dice esa voz interior, que no me deja tomar acción en lo que deseo hacer?

- ¿Qué excusas pongo o argumento para no hacer aquello que deseo hacer?

- ¿Entre las excusas, pongo a la falta de tiempo para hacer lo que deseo hacer?

- ¿En qué malgasto ese valioso tiempo, que no me está permitiendo hacer lo que deseo?

- ¿Prefiero lo malo conocido que lo “bueno por conocer?

- ¿Me siento bien así como estoy?

- ¿Qué gano sin hacer?

- ¿Qué pierdo al no hacer aquello que he decidido realizar?

- ¿Tengo miedo a equivocarme?

- En concreto ¿Qué quiero para mi vida?