22 de enero de 2009

Artículo interesante sobre finanzas personales

Caso Verídico, publicado en el Portal Financiero de 'The Walt Street Journal' diario de EE.UU.

Análisis de inversión

Una mujer escribió a la sección de asesoría financiera pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico. Eso, de por si, ya es gracioso, pero lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada.

CONSULTA:

'Soy una chica linda (maravillosamente linda) de 25 años. Estoy bien formada (buen cuerpo) y tengo clase. Estoy queriéndome casar con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año.'

'Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West.'

'Conozco a una mujer, en mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo llego al nivel de ella? ¡Por favor necesito sus consejos!'
H.S.


RESPUESTA RECIBIDA:

Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación.Primeramente no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año.

Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Lo que Usted ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Usted busca, es simplemente un pésimo negocio. He aquí los por qué:Dejando los rodeos de lado, lo que Usted propone es un simple negocio. Usted pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin entrelíneas.

Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos Usted es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Usted no sólo sufre depreciación, sino que como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre! Aclarando más, Usted tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años, pero siempre un poco menos cada año, y de repente si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Usted está hoy en 'alza', en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada.

Usando lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en 'trading position' (posición para comercializar), y no en 'buy and hold' (compre y retenga), que es para lo que Usted se ofrece. Por lo tanto, todavía en términos comerciales, casamiento (que es un 'buy and hold') con Usted no es un buen negocio ni a mediano o largo plazo, pero alquilarla (leasing) puede ser un negocio razonable que podemos meditar y pretender. Yo pienso, que mediante certificación de, cuán 'bien formada, con clase y maravillosamente linda' es, yo sea un probable futuro arrendatario de esa 'máquina'.

En ese sentido le propongo que hagamos, lo que para estos casos es una práctica habitual: Hagamos una prueba, o sea un 'test drive' para validar el interés de concretar una operación.

Puedo agendarla si usted lo desea.

Jack Paul H.

20 de enero de 2009

Oiga sumercé ¿y cómo es eso del seguro de vida? (*)

En Tuta, un municipio ubicado a 26 kilómetros de Tunja (Boyacá), con 1.600 habitantes en el casco urbano y 8.500 en el rural, desde hace dos meses se empezó a hablar de pólizas de vida.Hace seis meses a María Yolanda Bolívar, una campesina boyacense de 28 años de edad, un toro enfurecido la puso a volar con una monumental embestida. “Por poco y me deja por fuera de este mundo. Estaba recogiendo ganado para ordeñar. Donde el animal hubiera tenido cachos, ya no estaría contando el cuento”, dice hoy entre risas.

Ella, hace un mes se animó a comprar un seguro de vida, hasta entonces desconocido en su natal Tuta, por el que paga 10.000 pesos mensuales.Lo raro es que en este pueblo los campesinos, en su mayoría agricultores de papa, cebada y ganado normando, se mueren de viejos y no precisamente de infarto, enfermedades incurables o violencia.

El artífice de esta iniciativa es Álvaro Mariño, gerente de la seccional del Banco Agrario, quien reconoce que vender seguros es más difícil que ofrecer créditos. Razones sobran: los bajos ingresos, el desconocimiento, las condiciones demográficas y hasta por ‘agüero’, hay quienes prefieren abstenerse de adquirir un amparo.

Pero los argumentos de Mariño, quien les enseña a los campesinos conceptos básicos sobre ahorro, endeudamiento y cómo manejar una tarjeta de crédito, les resultan convincentes: “¿se acuerdan del aserrador de 32 años al que le cayó un árbol encima y duró 12 horas muriéndose? ¿les gustaría dejar sin un peso a sus hijos?”.

La póliza más barata, de cinco millones de pesos y que se descuenta del crédito, le cuesta a un agricultor 4.960 pesos mensuales, lo que se gastaría en una tarde de tejo en cuatro cervezas.Mientras María Yolanda ya empieza a preocuparse por ofrecerle una mejor vida a sus tres hijos de 4, 5 y 6 años, así como a su esposo Abinael, un cultivador de papa, cebolla y arveja, quien también tomó la póliza, las cifras de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) reflejan que el país está rezagado en la adquisición de este tipo de servicios.En Colombia, se invierte un valor cercano a los 25 dólares al año en seguros de vida, es decir 50.000 pesos al año ó 4.200 pesos mensuales. “Si excluimos los ramos de seguros relacionados con la seguridad social, la cifra no superaría los 27.000 pesos anuales, es decir, 2.200 pesos mensuales”, según el director de la Cámara de Vida de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), Armando Zarruk.Según el gremio, la penetración es de 2,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y la meta es subirla a 3 por ciento en 2015.

Eso no lo saben los ni los agricultores de Tuta y seguramente tampoco casi 12 millones de personas que viven en poblaciones rurales.

Pero en Tuta, la historia es otra: en un mes se han vendido 85 seguros y ante la curiosidad por el nuevo servicio, a la oficina de don Álvaro llegan los campesinos con la típica pregunta: “venga sumercé y ¿cómo es eso de los seguros de vida?”.

¿Qué dicen los agricultores?

‘Primíparo’Don Anselmo Alba es uno de los 865 clientes activos del Banco Agrario en Tuta y reconoce que jamás en su vida había oído hablar de este tipo de amparos. De hecho, hace poco se ‘inició’ como usuario bancario con una tarjeta de crédito que apenas aprende a usar. Los cajeros electrónicos aún no los sabe manejar. “Compré un seguro de 10 millones de pesos. Uno no sabe qué puede pasar”.

Me tumbaron

Abínael Rivera se declara ‘tumbado’ por la venta de un seguro de exequias que sagradamente pagó durante cuatro años por 10.000 pesos al mes. “Al comienzo me prometieron esta vida y la otra, después nos dijeron que no cubrían ni el cajón. A ellos no los hemos vuelto a ver por el pueblo. Le dije a mi hermano: no nos pongamos a pendejiar con eso. Ahora, compré un seguro de vida”, dice.¿Y eso cómo es?Doña Adelina Rodríguez, aún no se anima a comprar una póliza de seguros y no puede ocultar la cara de terror que le produce el hecho de saber que va a morir en algún momento. Ella también trabaja en el campo y es persuadida a diario por otros para hacerse a una póliza, continuamente escucha historias de agricultores que se intoxicaron con insumos agropecuarios o de accidentes con máquinas en las fincas.

Un toro la animó

La embestida que le propinó un toro en la finca “Casa de Teja”, fuera del casco urbano de Tuta, hace seis meses, fue una razón de peso que animó a María Yolanda Bolívar a adquirir una póliza. Sin embargo, no sólo la vida mueve a los campesinos: la aseguradora Mapfre, ofrece coberturas de cultivos, que complementan el programa subsidiado por el gobierno que contrata coberturas climáticas, vientos fuertes, heladas, granizo e inundaciones.

Plan piloto

Tuta fue el eje de una estrategia del Banco Agrario para ofrecer pólizas a los campesinos. Según el gerente de la oficina de Tuta, Álvaro Mariño, la idea es llegar al pequeño agricultor que se dedica a actividades como la ganadería y el cultivo de frutas como las ciruelas, peras, duraznos y manzanas, que son fuertes en la región.

La competencia

Hasta ahora en el país se está abriendo paso el negocio de asegurar la vida del campesino, aunque existen iniciativas para proteger su producción en el caso de Mapfre y hasta hace algún tiempo, La Previsora. Una de las razones que inhibe el desarrollo del crédito al pequeño agricultor tiene que ver con los recurrentes subsidios que se le ofrece al campesino en caso de pérdida de cosecha. Incluso, hay pólizas que cubren siniestros mayores como los actos malintencionados de terceros, en caso de eventos terroristas en el campo.

Alina Camacho Hauad.

Artículo ganador en la categoría prensa del Premio Fasecolda 2008 (*)

IMPUESTO DE RENTA: 33%


La tarifa de este gravamen ya había pasado de 38.5% en 2006, a 34% el año anterior, recordó el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Óscar Iván Zuluaga.


La tarifa única del Impuesto de Renta para las sociedades anónimas y para las limitadas, sobre el ejercicio de 2008, se reduce de 34% a 33%, recordó este lunes el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Óscar Iván Zuluaga. La medida está contemplada en la Ley 1111 de diciembre de 2006, firmada por el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.


La norma señala que esta tarifa aplica también a los demás entes asimilados a sociedades anónimas y limitadas, de conformidad con las normas pertinentes, incluidas las sociedades y otras entidades extranjeras de cualquier naturaleza.


En 2006 el Impuesto de Renta estaba en el 38.5 y el año anterior se redujo a 34%.


Los grandes contribuyentes deberán pagar la primera cuota del Impuesto de Renta antes del 20 de febrero, dependiendo del Número de Identificación Tributaria (NIT). Las personas jurídicas deben presentar y pagar la primera cuota de este impuesto antes del 24 de abril del presente año.


19 de enero de 2009

Pirámides en Wall Street

En los países avanzados estos instrumentos se habían convertido en el último grito de la moda, aún entre inversionistas conservadores como fondos de pensiones y fundaciones universitarias. Ahora lo siguen siendo, claro está, pero por las quiebras recientes.

El gestor de esa empresa se declaró culpable de múltiples cargos, entre otros, conspiración y fraude. Engañó a los inversionistas desde que inició operaciones en 1996 en relación con los verdaderos retornos y por haber utilizado los servicios de una firma auditora fantasma. Según salió a relucir en el juicio, en realidad jamás obtuvo utilidades y logró hacer evaporar cerca de $450 millones de dólares. Fue sentenciado en 2008 a 20 años de cárcel y a la restitución de una suma cercana. Recién hace unos meses comenzó a pagar su condena, después de un novelesco episodio que incluyó intento de desaparición por medio de un falso suicidio.

Los escándalos con este tipo de instrumentos no son cosa nueva. Afortunadamente están restringidos, por lo menos en los Estados Unidos, a inversionistas institucionales o a personas en capacidad de demostrar que son millonarias. Como el gobierno asume que estas personas son suficientemente educadas para entender cómo mueven su plata, y dada la gran liquidez que estos fondos suministran a los mercados, (antes de la crisis movían en ese país cerca de dos trillones de dólares, los de doce ceros) todos los intentos de regulación hasta la fecha han fracasado.

Pero con toda seguridad en la agenda del señor Obama figura con carácter urgente la solución de una vez por todas de este problema.Gracias a su larga experiencia en el tema, cuentan en ese país con una vieja jurisprudencia que ya nadie discute: cuando hay de por medio un fraude, más aún en el caso de una pirámide, aquellos que se retiran a tiempo son susceptibles de verse obligados a devolver sus ganancias.Quizás recuerden el caso de “Bayou Management”, una empresa administradora de fondos de cobertura que colapsó a finales de 2005 por graves irregularidades que no pudo seguir ocultando.Pero para los afectados, el caso “Bayou” tuvo aún mayores alcances que merecen ser tenidos en cuenta por nuestros legisladores para situaciones futuras. El juez correspondiente dictaminó en 2007 que los damnificados podían demandar a aquellos que tuvieron la suerte (o la sapiencia) de retirarse a tiempo, no solamente por las ganancias, sino también por su inversión inicial. Es más, no sólo declaró responsables a los ganadores que sabían del fraude, sino también a aquellos que “deberían haber sabido” de su existencia.

Nos ha explicado la prensa que el concepto detrás del fallo es el de “traspaso fraudulento de bienes.” Como es particularmente obvio en una pirámide, los dineros retirados hacen parte integral del fraude: al redimir dinero, lo que se busca es crear la impresión que el negocio es rentable. El caso más elemental de esta figura legal se produce, según explicaron los analistas del caso, cuando alguien se insolventa para eludir el pago de deudas.

En la práctica muchos inversionistas se han visto forzados a reintegrar las ganancias y parte de su inversión, dependiendo de cuándo se retiraron y de su nivel de conocimientos del caso. El debate, sin embargo, parece que va a dar para rato. Por una parte, para quienes son conscientes del fraude no hay controversia sobre la pena. Pero por otra, no todos están de acuerdo cuando ésta se produce por “deber haber sabido,” ante la presencia de ciertas señales. Se pregunta un abogado entrevistado por la revista “Fortune” (artículo de Nicholas Varchaver, diciembre 19/2008): “¿Se trata de un conspirador culpable o de una persona inteligente y honorable que defiende sus intereses? ¿Se debe penalizar a un inversionista que fue lo suficientemente lúcido al ver las señales de peligro que otros dejaron pasar?” Quizás este mecanismo les pueda ofrecer algún tipo de esperanza a quienes perdieron dinero en el caso del señor Madoff. Pero aquellos que se retiraron a tiempo pueden empezar a preocuparse, por lo menos un poco, porque de acuerdo con las leyes norteamericanas pueden ser requeridos si se retiraron aún dentro los últimos seis años. (si invirtieron a través de entidades norteamericanos y no de fondos off-shore) Claro que esto último trae otro tipo de problemas.

Harry Adler - La República - Enero 19 de 2009.